INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN


A pesar de los cambios urbanísticos que se producen en las ciudades, en la actualidad persisten dentro de ellas determinadas parcelas cedidas por los Ayuntamientos para que se desarrollen pequeñas explotaciones particulares, con un extensa tradición histórica, denominadas comúnmente "HUERTOS DE OCIO". Debido a esta tradición histórica, y a la ilusión porque alumnos y alumnas conozcan el proceso de la puesta en marcha de un huerto, valoren el trabajo que requiere, y se familiaricen con el vocabulario, las herramientas, los cultivos relacionados con él, decidimos elaborar este “Proyecto de Huerto Escolar“. 

Es una actividad en la que puede participar todo el centro, o sólo algunos profesores/as, estableciendo siempre qué personas serán las encargadas reales del huerto. Antes de comenzar es necesario un buen proceso de planificación, para elegir el sitio, diseñar las parcelas en función de los cultivos, elaborar un horario para el trabajo con los alumnos/as, el plan de trabajo, las normas de utilización y funcionamiento, actividades extraescolares y con la Comunidad, etc. Necesitamos una serie de elementos para poder comenzar el proyecto: acondicionar el terreno, dotándolo de tierra apta para cultivar, vallar su perímetro con el fin de proteger los cultivos, algunas herramientas básicas, semillas, y otros productos necesarios para mantener nuestro huerto.

Pretendemos que niños y niñas sientan el huerto como algo propio, como algo que han ayudado a crear y como algo que les va a proporcionar muchos conocimientos. Este sentimiento debe ser transmitido y compartido con toda la Comunidad Escolar. 

Para que se sientan más implicados, podrán tener en clase los semilleros mientras se prepara el terreno, y así poder ser ellos mismos los que lleven las nuevas plantas a su lugar definitivo. Cuanto más suyo lo sientan, más incitados a cuidarlo se sentirán. Podrán conocer distintos tipos de semillas, observarán sus fases de crecimiento y los cuidados que necesitará cada planta.

Ya que los primeros meses estarán dedicados a la preparación del huerto, aprovecharemos ese tiempo para motivarlos, preparando semilleros en clase, haciendo carteles, elaborando etiquetas de diferentes cultivos, haciendo dibujos, aprendiendo canciones, componiendo cuentos,...El huerto escolar es un excelente recurso para convertir los centros educativos en lugares que posibiliten al alumnado, múltiples experiencias acerca de su entorno natural y rural, entender las relaciones y dependencias que tenemos con él, y poner en práctica actitudes y hábitos de cuidado y responsabilidad medioambiental; experiencias interesantes para el desarrollo de las capacidades fundamentales en Educación Ambiental.

Cuando nos planteamos poner en marcha un huerto en la escuela el primer aspecto a abordar es de qué manera queremos hacerlo. No se trata simplemente de labrar el suelo y empezar a plantar. Si el huerto no se integra bien en el espacio escolar lo más probable es que se acabe abandonando. Por ello es necesaria una primera fase de reflexión y diseño que nos permita iniciar el proyecto con las máximas garantías de éxito. 

Lo más importante para hacer un huerto en la escuela no es tener el espacio idóneo para emplazarlo, es querer hacerlo. 

Si la escuela, la comunidad educativa en su conjunto con los padres y la administración local tienen el deseo y la voluntad de hacer un huerto, siempre se puede encontrar la forma de cultivar en un centro escolar. Podemos encontrar muchos ejemplos de huertos escolares que han fracasado porque se han puesto en marcha por el interés y el esfuerzo de un solo profesor. Un huerto así se convierte en un experimento a gran escala que dura unos cuantos años hasta que el esfuerzo que supone mantener el huerto supera la ilusión inicial o simplemente ese profesor cambia de centro. Esta manera de trabajar ha sido el caso de muchas escuelas que actualmente tienen huerto, no es negativa en si pero se trata de establecer puentes para fomentar el trabajo en red. 

Así como hoy en día nadie pone en duda algunos espacios necesarios para el aprendizaje de los alumnos como el gimnasio, la biblioteca o el laboratorio, de esta manera el huerto debería ser un espacio integrado en el diseño de las escuelas con un sistema de cofinanciamiento entre la administración local y la autonómica. Por ello debemos volcar esfuerzos en la búsqueda de recursos externos en forma de colaboraciones y subvenciones. Sin duda, un largo camino aún por recorrer.